Y si...
Doy un paseo a mi helado, que trozo a trozo se incorpora de nuevo a su lugar, no quiero pensar, encontrarme conmigo y decirme que esto es mucho para mi.
Siempre que me entrego, tengo la mania de entregar el alma; y ahora con tristeza veo que tengo la ilusión gastada... Siento nauseas hasta de mi felicidad, temiendo que sea un engaño, y mis sentidos siempre pendientes, aguardan atentos el momento de la presipitación, cuando sea hora de defenderse hasta con las uñas de aquella a la que no quiero escuchar... yo misma.
-- mi ego ocupa el lugar de mi empatia--
felices fechas decembrinas