19 de octubre de 2007

Eres


Recuerdo una noche de penumbra, cuando la tristeza me venció y sentí lo que fue morir por un rato... el tiempo se hizo lento y tenía un sabor a sal.

Percibí un olor a arena, entonces abrí los ojos y me dí cuenta que mi soledad me habia llevado al 'laberinto de mis secretos', donde todo es color ceniza, donde no había agua ni viento, sólo recuerdos que no mencionaré.

Descalza corrí hacia el motivo de éste suicido mental, eras tú a quien buscaba en la inconsciencia, permanecías tan natural, tan quieto, no mirabas hacia mí.

No hablé y quise mirarte como antes lo hice...

Eres, empecé a repetirme, un suspiro que no me abandona, locura, sed, amargura.

Eres un escape al amor, un aroma a miercoles a medio día... una herida, mi condenda ¡que se yo!

Eres el tiempo que no perdona y la desesperante distancia que no se ha roto. Eres esa sombra en mi cabeza, una muerte incompleta, un sueño que no he dejado de visitar.

Me fui acercando silenciosamente, es tan doloroso recordar como me mirabas, sonreías con esa boca que me mata...

Tus ojos le hablaban directamente a mi corazón, me veías tan cálidamente que me sentí feliz. Me acercaba y tú lo hacías también y puedo jurar que sentí tu piel, recordé tu voz, tal y como ha sido siempre.

Pero... desperté, daban las 3:35 de la madrugada y aunque abrí los ojos, todo permanecía obscuro y de la nada mi mejilla izquierda se entumió por el frío de una lagrima que escapó, sentí un vacío y un golpe en el pecho, y volví a decir: 'Eres, porque nunca has dejado de serlo'.

14 de octubre de 2007

Miedo

Las calles ahora parecen un poco más largas, y el tiempo a su vez te parece insuficiente para contestar aquellas dudas que no te dejan en paz.

Das bocanadas cada vez más grandes de aire pero este sigue faltandote, buscas ingenuamente en ti, respuestas qué realmente no quieres conocer; buscas dolor que no quieres sentir.
Tu mirada desesperada no descansa de huir y a cada lado que voltea, sigue llendo directo a la unica cosa de la que necesita escapar...
Tus pasos sin dirección alguna comienzan a notar el esfuerzo, como animal enjaulado te debates tu realidad, ya no hay lugar donde esconderse, nuevas preguntas te han encontrado ya. Eres un pequeño incubador de sentimientos cambiantes, sientes aquella llama invisible qué va acabando con un sueño que se sostiene de ti.
En el breve espacio entre ella y él, una sombra se hace nada, y sin querer una mirada lo es todo.

Tu cabeza a punto de estallar de confusión apenas se calma en pensar en aquella imagen, aquel recuerdo, aquel nada... Esperas inpaciente que las horas se desvanezcan, tratando de controlar ese miedo extraño que no te deja estar tranquilo, lo reconoces, lo dejas llevarte a dónde quiera; no puedes hacer más. Una sensación tras otra te invade, te deja sin energia, y ya agotado, con la mirada perdida y los puños débiles sólo puedes dirigir tu esperanza en tu efimera estrella, sin descanso, sin dolor, sólo miedo.