Otro año, otro cambio, la vida es tan sólo un instante y cosas que pensamos durarían por siempre llegan a su fin; en un profundo e incansable agradecimiento para las personas que ya no están yace siempre la eterna melancolía e ilusión del reencuentro. Miramos diariamente nuestra vida a los ojos, pero miramos nuestro avance cuando nos detenemos y miramos a las personas que nos rodean, porque son ellas, la familia que elegimos, las personas con las que compartimos la visión de la vida, valores, ideas e ilusiones; son ellas las que realmente muestran a donde hemos llegado, nuestras elecciones.
A veces es sorprendente como llegamos a perder en el camino, amigos increíbles que llegaron a formar gran parte en nuestro crecimiento y en el desarrollo de nuestro carácter. Siempre es difícil decir adiós, principalmente cuando esperábamos que la situación, lazo o crecimiento mutuo fuera más duradero, o seguir acompañando a esa gente entrañable un poco más a través del fluido paso que representa vivir, crecer, desarrollarte profesionalmente.
Nunca habrá palabras suficientes para agradecer la lágrima que dejó de correr en nuestra mejilla gracias a esa palabra de aliento, o el suspiro arrancado con el orgullo que provocaba ver a nuestros queridos amigos salir de una afronta complicada; eso y más lo guardo en el cajón junto a mi cama, junto a todos esos recuerdos que aunque cerca, no se llegan a materializar para permitirme seguir adelante, buscar más, añorar más; Es en ese cajón donde guardo todos los momentos que me regalaste y donde también quiero guardar el dolor que me nace al perderte... pero no quiere guardarse, me sigue a donde esté, a cada paso encuentro un trozo del alma rota que me dejó el termino de esa linda amistad.
"La felicidad es algo tan efímero, que debe aprovecharse en el momento en que se presenta..." (El conde de Montecristo) creo que lo hicimos; y lo que faltó, sé que lo encontrarás y me causa profunda pena el pensar que no estaré a tu lado ofreciendo el hombro, la mirada y la palabra de aliento que esperaba. Buena suerte y hasta luego
A veces es sorprendente como llegamos a perder en el camino, amigos increíbles que llegaron a formar gran parte en nuestro crecimiento y en el desarrollo de nuestro carácter. Siempre es difícil decir adiós, principalmente cuando esperábamos que la situación, lazo o crecimiento mutuo fuera más duradero, o seguir acompañando a esa gente entrañable un poco más a través del fluido paso que representa vivir, crecer, desarrollarte profesionalmente.
Nunca habrá palabras suficientes para agradecer la lágrima que dejó de correr en nuestra mejilla gracias a esa palabra de aliento, o el suspiro arrancado con el orgullo que provocaba ver a nuestros queridos amigos salir de una afronta complicada; eso y más lo guardo en el cajón junto a mi cama, junto a todos esos recuerdos que aunque cerca, no se llegan a materializar para permitirme seguir adelante, buscar más, añorar más; Es en ese cajón donde guardo todos los momentos que me regalaste y donde también quiero guardar el dolor que me nace al perderte... pero no quiere guardarse, me sigue a donde esté, a cada paso encuentro un trozo del alma rota que me dejó el termino de esa linda amistad.
"La felicidad es algo tan efímero, que debe aprovecharse en el momento en que se presenta..." (El conde de Montecristo) creo que lo hicimos; y lo que faltó, sé que lo encontrarás y me causa profunda pena el pensar que no estaré a tu lado ofreciendo el hombro, la mirada y la palabra de aliento que esperaba. Buena suerte y hasta luego