A veces no es cambiar radicalmente de una cosa a otra (del fuego al hielo) a veces simplemente es elegir la alegria más duradera, o él dolor más soportable, la herida más fácil de tratar, el camino más indulgente; a veces las decisiones consisten en ganar tiempo, algo de fuerza o simplemente en despedirnos del pasado.
Hace tiempo que cambie nuestro tiempo por tranquilidad... Hace tiempo que no me decido a dejarte ir del todo, tengo la impresión de que estás mejor y a veces me alegra, que al contrario de mi, tomaste la mejor decisión para seguir tu vida... Tu decidiste y llevaste bien tu decisión; yo decidí y me quede atorada a la mitad de la página, sin querer voltearla del todo y sin poder regresar.
Y esque simplemente las decisiones no siempre parecen ser lo mejor para nosotros, son simplemente, decisiones, erroneas o buenas, caminos dulces o insípidos; el camino agridulce de la oscuridad es cansado. Decidí dejar los sueños antes de que fueran desesperanzas y decidí dejar de esperarte, pero a veces, cuando paso frente a mi puerta, me asomo por si vienes, esperando, pensando, sin querer tirar el libro, pero sin poder escribir de nuevo sobre él...
El verdadero sustento del equilibrio lo vemos en el soporte que ofrecen nuestras historias, en el valor oculto de la culpa y en todo aquel placer intacto que llega hasta nosotros como residuos de un día incompleto...
El respiro oxidado de aquel viejo momento, la derrota inminente impresa en aquell rostro antes sonriente, y la pena, que se esconde detras de esa suave mirada que antes no nos ofreció si no, una vida adornada...
En esta desolada celda, donde espero la hora de mi deseso, sonidos rancios fracturan uno a uno mi razón. El hambre invade cada pensamiento anhelante, y en la frente siento como gotas de sudor llenan de vida este sofocante calor. El sonido alocado de mi corazón aún palpitante, aquel que aún espera su última aventura emocionante pero yo sólo sigo atrapado en aquel momento, la última vez que la ví... La mordaza abrazaba fuertemente su rostro creando una división entre mi poder y su miedo; y luego la mirada, llegaba a mi con su único ojo aún no cerrado a golpes por su pretensioso deseo de huir, sus instintos se apoderaron de ella, yo simplemente no habia visto algo más sensual... luego la molí a golpes, ella no quería entender que yo mandaba aquí, con su quijada destruida y su dignidad casi fulminada suplicaba que me detuviera, era como el dulce canto que apenas y se percata del cruzar de la calle contigua a la iglesia. Abrí su blusa apresurado por los misterios que me esperaban tras ella, mi cuerpo hervia mientras el suyo se apagaba, luego su falda, trapujos, máscaras en esta sociedad enferma de hipócresia; ahora ella no podía cruzar la calle al pasar a mi lado; yo soy su calle ahora. El barrote golpeando las barras me hace despertar, mi hora a llegado, la silla eléctrica me espera ansiosa y yo deseo reunirme con ella, mi princesa ensangrentada, que quiso sentirse diosa y terminó dandose cuenta que esos no existen, no con mordaza... En su última noche, la que quise alegrarle dije "no eh disfrutado tanto la compañia de nadie como la tuya" y con su última lágrima tuvo el valor de mentarmela por última vez.
"Todos esconden quien son por lo menos parte del tiempo. A veces entierras esa parte tan profundo...que necesitas que te recuerden que está allí. Y algunas veces, sólo quieres olvidarte de quien eres."
Sin más explicación...
... Parece que ahora te toca, esperar en un rincon a que alguien quiera volver a jugar contigo, muñeca rota...
No te dijeron que estabas frente a la persona equivocada... Aquella de mirada pasiva y fija, que guarda un gran poder; no te dijeron que no deja nada al rededor de sus pasos. Nadie ocupa conocerte más de una hora para descubrir que tu valentía es sólo una ráfaga de pavor con la que intentas protegerte.
Nunca sospechaste que ibas a estar totalmente indefensa, absorta ante algo con lo que simplemente no puedes siquiera luchar, no porque seas tonta, que no quiero decir que no lo seas, pero no así; si no, porque no eres lo suficiente-mente fuerte...
Que lo que tu llamas en ella miedo; es piedad disfrazada de paciencia, hasta que, tarde te des cuenta que sólo eres una oveja que quiere matar un lobo...
A veces, en su desesperación... me llama suya, la soledad lo contamina la culpa lo invade y corre hacia mi amparo le gusta enredarse en la mentira le gusta enredarse en mí... se escapa, se esconde, disfruta... somos como animales sin futuro, me vuelve su salida, nos convertimos en duelo nos convertimos en traidores a los ojos de nadie.
A veces, en mi deseperación... comprendo la naturaleza distante de su ser.
... Parece que ahora te toca, esperar en un rincon a que alguien quiera volver a jugar contigo, muñeca rota... Sentada en una de esas sillas incomodas esperando su turno, esos pequeños espacios destinados a que la gente no haga demasiado movimiento, y a su vez no estorbe en el camino de los demás, jugaba con sus nudillos pensando, capitulando esas ideas nuevas, que formaban una pequeña catarsis. Mientras tarareaba las notas de aquella canción que le recordaba tanto a ella (otra mujer) (rió para si misma), el juego de sus dedos término y su mirada se vio lentamente abordada por cansancio de media tarde... Era su turno, pasó a la pequeña habitación, dónde, para ella sólo era calentar otra localidad mientras esperaba que alguien le dijera que su vida era un nudo intermitente, un eco que rompia en pedazos contra su pared de miedos e infortunios, fué al escuchar esas palabras cuando, su mirada se torno perdida, consecuentemente triste, como al mirar en el pasado aquel atropello causado por nuestra total e involuntariada estupidez... Salió del consultorio sin pensar claramente, coloco sus cosas torpemente a su lado y lo admitió al fin, y sólo para ella... Esa canción le gustaba, no sólo porque le recordaba a ella (ella de esa, la otra) si no, porque podría pensar que en un pasado sus palabras pudieron calzarle de excelencia demencial, pero ahora... Y volvió a sonreir para si dejando de abrasarse autoderrotada a aquel pasado cruel. "- Siempre has antepuesto la felicidad de los demás a la tuya. Pues yo ahora, mi niña, te digo, que seas una puta egoista de mierda, y antepongas tu felicidad a cualquier otra."
Y si... Doy un paseo a mi helado, que trozo a trozo se incorpora de nuevo a su lugar, no quiero pensar, encontrarme conmigo y decirme que esto es mucho para mi. Siempre que me entrego, tengo la mania de entregar el alma; y ahora con tristeza veo que tengo la ilusión gastada... Siento nauseas hasta de mi felicidad, temiendo que sea un engaño, y mis sentidos siempre pendientes, aguardan atentos el momento de la presipitación, cuando sea hora de defenderse hasta con las uñas de aquella a la que no quiero escuchar... yo misma.
-- mi ego ocupa el lugar de mi empatia-- felices fechas decembrinas