14 de octubre de 2007

Miedo

Las calles ahora parecen un poco más largas, y el tiempo a su vez te parece insuficiente para contestar aquellas dudas que no te dejan en paz.

Das bocanadas cada vez más grandes de aire pero este sigue faltandote, buscas ingenuamente en ti, respuestas qué realmente no quieres conocer; buscas dolor que no quieres sentir.
Tu mirada desesperada no descansa de huir y a cada lado que voltea, sigue llendo directo a la unica cosa de la que necesita escapar...
Tus pasos sin dirección alguna comienzan a notar el esfuerzo, como animal enjaulado te debates tu realidad, ya no hay lugar donde esconderse, nuevas preguntas te han encontrado ya. Eres un pequeño incubador de sentimientos cambiantes, sientes aquella llama invisible qué va acabando con un sueño que se sostiene de ti.
En el breve espacio entre ella y él, una sombra se hace nada, y sin querer una mirada lo es todo.

Tu cabeza a punto de estallar de confusión apenas se calma en pensar en aquella imagen, aquel recuerdo, aquel nada... Esperas inpaciente que las horas se desvanezcan, tratando de controlar ese miedo extraño que no te deja estar tranquilo, lo reconoces, lo dejas llevarte a dónde quiera; no puedes hacer más. Una sensación tras otra te invade, te deja sin energia, y ya agotado, con la mirada perdida y los puños débiles sólo puedes dirigir tu esperanza en tu efimera estrella, sin descanso, sin dolor, sólo miedo.

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