Mandy miraba con detenimiento desde la ventana, con tranquilidad y admiración, parecía que sabía que sería la ultima vez; no quería apartarse, pero el ruido de la puerta la hizo volver y despedirse antes de tiempo, camino ingenua y temerosa, pasando su vida en un instante, llorando los insabores y extrañando los buenos momentos... efectivamente, era él...
Paso con brusquedad empujandola de su camino, miró a su alrededor para asegurarse de que no habia acudido a nadie, estaba sola, como siempre; la vieja rocola dejo de tocar su melodia preferida.
Como prometió, él habia regresado a saldar cuentas, su rostro sudaba y en sus ojos su sufrimiento habia dejado huellas, ella aún no creía lo que pasaba, seguia tan aferrada a sus sufrimientos venideros y a sus insertidumbres dolorosas; Mandy se resistió, como un animal herido luchando por su vida, pero sus esfuerzos no bastaron, él la empujo en su cama, destendida y con aroma a despedida; saco su arma, titubeo un momento, pero no se detubo, acabo con su vida de un momento a otro; arropo el cuerpo que llacia manchando la sabana semilimpia, puso un beso en su frente y camino a la ventana con tristeza demencial, se reclamaba a si mismo por lo que habia echo, no creía haber sido capaz, tantos regaños, valores perdidos, y lecciones le habian echo creer que no sería capaz; hasta que llego a la ventana a contemplar las lejanias y gritaba a la nada "aún habia tantas cosas por decirte, amor, aún no podia terminarse", su fuerza se fué de su cuerpo, el arma cayó sobre la alfombra, él seguía atento a su al rededor, hasta que sin nada más, se dejo caer a lo que veía, desde el septimo piso...

