
La maleta rebozante, recuerdos de sobra y momentos inexistentes, ya no le cabia más. Él se dirigió al espejo, en su cara se dibujó un gesto de amargura e incredulidad; las lágrimas asomaban de nuevo a sus ojos, pero no se permitió dejarlas. Carlos estaba convencido de que no habia otra solución, regresó a su cama a cerrar la maleta que lo hacia sentir seguridad para no volver, sus piernas temblaban.
Se sorprendio buscandola con la mirada, de nuevo, sabiendo que no vendría; La encargada de las habitaciones lo detuvo en la puerta, quería tratar viejos negocios para dejarlo ir friamente, parecia ser la hora... pero un sonido se dejo escuchar, un sonido muy familiar que le devolvía la esperanza pero acababa con su paciencia; contestó presuroso, ansioso de que fuera su voz, sin importar que diria, deseaba escuchar su voz por lo menos una vez más...
Con un nudo en la garganta respondió un tímido "Hola" ...
No era ella.
Su alegria termino antes de empezar, colgo el telefono cansado, defraudado de esperar por un sueño en el viento, pero se habia esfumado ya...
Tomo un suspiro, y se detubo de nuevo ingenuamente a esperar algo que no pasaba. El tiempo avanzaba, debia apresurarse si quería marcharse, era tiempo de una desición, seguiria esperando, ó se iría preguntandose si ella pudo haber vuelto... caminó confundido, resignado, pero totalmente descepcionado de si mismo, se dirigió a su habitación de nuevo a sentarse junto al telefóno con su tasa de café, esperandola, destrosandose solo y a nadie le importaba su dolor...
Pero ella jamás llamó.